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Maestra saca a pasear a su perro, desaparece y la encuentran descuartizada

Las cámaras detectaron movimientos nocturnos de una persona saliendo de la propiedad por la madrugada con bolsas de plástico que tiraba a la basura;  y el perro huyó de la casa solo en plena noche.

María Alejandra Abbondanza, una mujer argentina, de 38 años, salió ayer viernes por la noche a pasear a su pequeño perro pug, hacia las 17:30 horas, desde su domicilio en Alberdi 700, en Buenos Aires, pero no regresó en las siguientes horas.

Su hija de 15 años dio aviso a la familia, que se comunicó rápidamente con las autoridades. La rápida búsqueda dio resultados inmediatos, por desgracia.

Abbondanza, reportada como desaparecida, fue asesinada en la localidad bonaerense de Campana. De acuerdo con la revisión de las cámaras de seguridad, se le vio entrar a casa de uno de sus vecinos, con quien en el pasado tuvo una relación sentimental, pero ya no salió.

Las cámaras detectaron, por el contrario, movimientos nocturnos de una persona saliendo de la propiedad por la madrugada con bolsas de plástico que tiraba a la basura;  y el perro huyó de la casa por la madrugada

La policía argentina dio con el presunto asesino y detuvo además a sus padres, quienes lo habrían ayudado a intentar esconder el cadáver. El sospechoso fue identificado como Agustín Leonel C. de 24 años.

Las primeras averiguaciones apuntan a que habría sido asesinada a golpes con una mancuerna de ejercicio. Después apoyado por sus padres la habría descuartizado e intentado quemar sus restos en la parrilla de su casa.

El presunto femicida vive en el mismo terreno que sus padres, Liliana Esther S. (64) y Carlos Rúben C. (69), en la esquina de la casa de Abbondanza.

La familia del asesino intentó desprenderse de las evidencias tirando las prendas de la joven y el collar del perro en un descampado a 300 metros del lugar.

“El 90% del cuerpo estaba quemado, todavía no sabemos si lo descuartizó o si se desarmó producto del fuego”, explicaron fuentes judiciales. Uno de los elementos que se secuestró fue una mancuerna con mucha sangre y se cree que fue al menos uno de los objetos con el que golpearon a la víctima. El perro de Alejandra también tenía manchas de sangre que intentaron sacárselas, pero no pudieron quitarlas del todo.

Los padres del asesino son jubilados, aunque la mujer trabaja en una farmacia, a 14 cuadras de su casa. Su marido fue empleado de la empresa Siderca S.A.I.C., productor argentino de tubos de acero.

Los vecinos se movilizaron durante la tarde hacia la fiscalía de Campana y argumentaron que existía la posibilidad de que liberaran a los padres del presunto asesino.

En la comisaría marcharon docentes, amigos y familiares de María Alejandra Abbondanza. “Fui compañera de trabajo. Nunca se vio algo así en Campana, estamos todos shockeados”, expresó una de las mujeres.

Los investigadores consideran que los tres detenidos armaron un plan criminal para seguir a María Alejandra Abbondanza cuando ella paseaba a su perro por las calles de Campana el viernes por la noche. Afirman que le pegaron con una mancuerna y luego la asesinaron.

 

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